
Violet, consideraba que tener un coche no era del todo una buena idea, porque?, si después de todo la llevaba hasta su casa y no tenia porque mojarse en días de lluvia como lo era aquel; sin embargo aun no tenia la suficiente pericia o acaso el suficiente valor para manipular la radio y el volante al mismo tiempo. Era totalmente imperdonable que desde que había salido del instituto y se había subido al coche y evidentemente después de haber prendido la radio sonara una y otra vez la voz incansable de la artista que tanto le martilleaba los oídos.No es que le desagradara tanto la cantante y no era porque cantara mal, era por lo que significaba para ella en ese momento, odia relacionar cosas, pero en momentos como aquel no le quedaba más que reconocer que era bastante aguzada su mente al ponerle trampas tan elaboradas. Se había devanado los sesos intentado engañarse y decir que era una absurda coincidencia y que había buscado una relación en donde no la había. Es cierto, el cielo se encontraba como hace un año, cubierto por nubes gruesas, grises, esponjosas y un poco bajas por el peso del agua, también es cierto que se escuchaba esa cantante, la favorita del ser que quisiera olvidar, si también es cierto que justamente llevaba en la bolsa de mano el libro que él estaba leyendo (lo había notado sin querer), y probablemente es lo que menos le gustaba a Violet, estar leyendo la misma historia que aquel personaje de sus fantasías profundas, olvidadas y enterradas. Violet odia compartir de esa manera tan especial el gusto por los libros, podía tolerar que medio mundo leyera los mismos libros que ella, al mismo tiempo, pero le repudiaba la idea de compartir pensamientos con aquel…aquel, Violet no había vuelto a pronunciar su nombre… y por su parte no pensaba volver a hacerlo.
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