
Entre la gente la poderosa esencia de lo imposible y una vez más caminar sobre las puntas, pero esta vez no precisamente para tocar el cielo, como últimamente lo estaba haciendo. Lo que la llevaba a ese encuentro tortuoso del suelo con la punta de los dedos, era el dolor inconcebible de la parte trasera de los pies, unas terribles ampollas la alejaban de la felicidad recién instalada, eran grandes y dolían como la luz segadora después de estar escondidos en plena oscuridad por mucho tiempo.
Y la poderosa fuerza de atracción de una librería a pocas calles del lugar donde luchaba por caminar, dar un paso y luego otro, caminar sin tener más que la idea de adonde se quería llegar. De pronto la presencia del chico de cabello castaño oscuro, de la mirada dulce y arrebatadora, de la centelleante intuición pegada en los ojos.
- Hola. – Y sonaba como si el más leve cambio en la pronunciación hiciese que le mundo temblara para convertirse en viento fresco y arrebatador, era imposible describir la sensualidad de aquella etérea voz.
- Hola. – Una sonrisa dulce que se tatuaba en medio de su rostro, una sonriente esencia de sol que puntillada el calor de la humanidad.
La mano, fuerte y reacia tomo la otra frágil y delicada que se encontraba libre a un costado de ella. Todo parecía libre, así como debía ser, sin compromisos, si un porque respecto a si tomarse o no de la mano. ¿Era pareja? No lo sé. No importa. El amor no es consejos, no es una suave convivencia todos los días, no es preguntarse y conocerse hasta el fondo de la garganta, el amor era locura, era pasión, era el desbordamiento de la pura sensualidad y el reconocimiento del aire fresco pasado entre los pulmones, las bocas, las almas…
- Te lastiman los zapatos . – Increíble reconocimiento del dolor ajeno.
- Un poco . – Suave fortaleza emanada de un alma valiente y frágil.
- Ven .
Las calles parecían cuadros pintados al oleo, simplemente la esencia de dos almas colocándose una en el cuerpo de la otro era un paisaje digno de plasmarse con el más potente de los talentos. Así el amor, puro, ligero, abochornado, efusivo, tranquilo, encontrarse justamente cuando has perdido, complementarse cuando te has divido, existir cuando te das cuenta que acabas de morir, amar, simplemente amar, delicioso poder humano. Pequeña esencia resbaladiza del borde del paraíso.
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