
Me gustó mucho este libro, sin pretensiones por parte del autor, una historia por demás bien narrada, con el uso idóneo y en la cantidad adecuada de lo paranormal, sin caer en magia estilo Las Vegas. Me fascinó el uso del lenguaje para describir por completo la Barcelona del siglo pasado. El uso de personajes chispeantes y llenos de vitalidad como el caso de Sempere e Isabella nos permiten un respiro en la “Ciudad de los malditos”. David Martín narra de una manera tan fiel a los hechos, que por momentos te sientes totalmente libre de interpretar las cosas a tu manera, de poder separar claramente al David Martín personaje envuelto en la trama, del David Martín escritor.
Por un momento llegué a pensar que posteriormente el autor nos narraría una especie de “Mente Siniestra” desdibujada en los años 30´s o tal vez una reseña a lo “Mr. Hide”, gracias al cielo no lo hizo, hubiera demeritado muchísimo su trabajo y la buena lectura que aporta al lector.
Finalmente, lo único que no me agradó del todo fue el personaje de Cristina, una mujer difícil de entender (¿qué mujer no lo es?), un personaje complejo y lleno de luz y sombra que no me acabó de convencer, es decir, no podía creer que un solo personaje barriera con tantos desniveles en su propia personalidad; tal vez influya en que la variedad de mi vocabulario para describir a una persona como ella cabria en una cucharilla de té. En fin, el cuestionamiento de mi léxico no es el tema. El libro es ampliamente RECOMENDADO, de entre los 100 que hay que leer por lo menos una vez en la vida.
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