
Este libro no me pareció tan bueno como El Psicoalanista; sin embargo me parece bien estructurado, le dió profundidad a lo personajes, de hecho les dió tanta que las casi 650 páginas representaban en un 50% a las experiencias de cada uno. No me agradó el final y no lo voy a juzgar porque un final más previsible hubiera afectado la historia convirtiendola en una de policias y ladrones.
Lo que sorprendió fue la facilidad con la que Douglas tomó el contro de Anne Hampton, es tanta la violencia psicologica a la que se ve sometida, que por momentos quieres vomitar. Demasiada crudeza en cada una de las torturas a las que se ve sometida. Y básicamente lo que sorprendia era la idea de que muchas veces estamos sometidos a situaciones semejantes, tan sutiles que no podemos darnos hasta que estamos hasta el cuello, sufriendo del Sindrome de Estocolmo u otro parecido.
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