lunes, agosto 31, 2009

Un poco de historia...

Mónica caminaba con su habitual beretta 92FS en la mano izquierda. Bocharra por la excitación de haber cumplido con su trabajo. Todo era fácil. Demasiado, pensó ella. Hacía ya mucho tiempo en que no había podido disfrutar de una pelea frente a frente. Henry, su jefe, o el idiota que la dirigia que es como lo consideraba Mónica. Siempre buscaba la manera fácil, después de que casi descubrieran la organización por poco, Henry ordenó que unicamente se usaran armas.

La mano le pesaba por cargar durante mucho tiempo la pistola, no habia querido guardarla. Matar aquél hombre le había resultado repulsivo, no es que ella fuera delicada o que fuera la primera vez que ajusticiaba a alguien. Pero definitivamente era la primera vez que habia vomitado despues de hacerlo.
Aquel hombre, al que habia identificado como Douglas Matner fue sencillo de matar. Vivia solo, no llamaba a nadie con regularidad, estaba completamente segura que nadie lo extrañaría. Al final del día nadie se preguntaría porque una bala atraveso el cristal de la ventada, y nadie haria preguntas sobre porque el impacto habia dado directamente en la frente. No. No habría nadie en el mundo que lo lloraria.
Y ese pensamiento se filtro en cada una de sus fibras. Porque Mónica sabía que el día que muririera por causas naturales, así es como le gustaba llamar a los asesinatos, pues si te meten un tiro en la cabeza es natural que te mueras. Nadie la lloraría, nadie la recordaría. Porque nunca ha existido. Mónica Pearson no existe. Murió con sus padres en un accidente automovilistico en Long Island...

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