Al parecer una buena sombrilla y un día soleado por la mañana no son suficientes para escapar de los malos y desagradables ratos.
-Te vas a resfriar - Me voy a morir, pensé yo, cuando descubri quien ponía su saco sobre mis hombros para proteger de la lluvia despues de que la maldita sombrilla me traicionara y se dejara somprender por la lluvia que venía de lado.
-Que quieres?, y quitame esto - De un solo movimiento me deshice del saco, faltaba más.
-Ya, que te vas a enfermar. Como has cambiado, ya no eres la misma.
Me miró con esos ojos que desvestian el alma, esa mirada que taladraba siempre hasta el centro mismo de tu personalidad para descubrir los minimos cambios que alguien tenía. Si algo le he envididiado toda la vida desde que lo conocí es la facilidad con la que puede saber como son todas y cada una de las personas de solo un vistado.
-Pues claro que no, ha pasado mucho tiempo.Se llama envejecer -Parecía estupido riendose en medio de la lluvia. Eso me molestaba más que cualquier cosa, no había hecho un chiste, quería que se largara.
-Vaya que si has cambiado, que le hiciste a la niña dulce?
-Que te importa? - Comenzaba a desesperarme y mi estupido camión no llegaba. Porque cuando uno tiene más ganas de irse, nada más el tiempo y las cosas te atan a ese lugar con cuerdas invisibles.
-Anda te llevo a tu casa.Sólo vamos por el coche al estacionamiento - Maldije el momento exacto en que se me ocurrio bajar al Sanborns a ver los libros, estupido vicio me va a matar un día-. No te voy a comer. O me tienes miedo?
Y ahí voy yo de tonta a querer demostrar que ni miedo, ni nada.
Se comportaba como el estupido caballerito que siempre supo fingir.
-Te digo algo. Me gusta tu cambio. Pareces diferente, tienes una mirada de determinación que nunca te habia visto. Tus ojos brillan como queriendo comerse al mundo entero. Y hasta tu postura ha cambiado, caminas como si el mundo no te mereciera. Traduces respeto y ganas de tenerte... - lo miré con desprecio - cerca, no me dejas terminar.Carambas!! Eres toda una mujer, y que mujer.
No le conteste, no me importaba entablar conversación con él.Queria ser oido no deseaba oir.
-Sigues andando con chicos malos? - Miré el infimo vacio atravez de mi ventana - Seguro que si, siempre dije que eras demasiado buena para andar con un pendejo cualquiera.
-Toma ese carril, la calle esta cerrada, y no vas a poder entrar por ahí.
-Quien te dijo que quiero llevarte a tu casa? - Por un momento, el pánico como aquella tarde se apoderó de mí. Pero lo mantuve a raya, dirigiendole la mirada más despreocupada y hablandole como lelo lo callé.
-No eres estupido, así que llevame a mi casa, y dejate de pendejadas.
-Y de cuando aquí dices groserias? Que pasó contigo?
-Tomo el nivel de la persona con la que hablo- Su carcajada inundó el coche
-Has cambiado para bien, pero eres incapaz de ocultarme todos esos cambios, te conozco. Tu cabello es más largo, te lo pintaste, me encanta ese color que tienes, un rubio dorado. Y utilizas ahora zapatos. y los tenis? Te enchinas las pestañas, hace que tus ojos se vean más grandes. Estas más delgada y te vez fenomenal. El dije que llevas en el cuello o te lo regalo Julissa, tu nuevo novio o tu mamá... Y estoy seguro que con las personas que amas sigues siendo incondicional y dulce, a pesar de que el mundo te diga que no confies... Así eres... lo sé... y no cambiaras...
Te encontraras un millon de idiotas como yo, que no supieron lo que perdieron... pero seguiras siendo tu...Además...-. me miró de reojo mientras daba vuelta - Estas enamorada.
Me molestó que todo fuera cierto, que notara esos cambios, hacia años que no lo veía. No le tengo miedo y no me interesa.Por suerte el camino se acabo y llegamos a la entrada de la calle donde esta mi casita.
-Gracias - Le dije y abri la puerta del coche.
-Lamento lo que te hice. Y en verdad me alegra que estes bien...
No lo había recordado en mucho tiempo, y no pasó nada cuando lo ví. No hay odio, pero tampoco perdón, pasó a formar lo mismo que una piedra más en el empedraro de Reforma...
OLVIDO... Así se le dice a esto. No??
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