Estar seguro es venderte en cuotas.
Armarle una muralla al corazón,
Dejar que te licuen la pasión,
Estar seguro es eso.
Estar seguros no es lo mismo que sentirse seguros, siempre regresamos al punto de partida, muchos cuando hay problemas que parecen imposibles de solucionar queremos volver a esa feliz época donde nos sentíamos seguros, no importa el precio que se pague, siempre deseamos volver a esa seguridad acogedora que nos brinda el conocimiento de que las cosas son malas pero conocidas. Bien dice el refrán “Más vale malo por conocido que bueno ¿con quien hablo?...
Estar seguro es sentir lo tibio,
Jamás quedarte en carne viva,
Donde no hay incendios no hay heridas,
Malheridas…
Me pregunto yo ¿Por qué de pronto cuando crecemos nos volvemos precavidos por decirlo de alguna manera? Dejamos de treparnos en los arboles por temor a caernos, dejamos de andar en bicicleta y si lo sigues haciendo tienes miedo de solo dirigirlas con una mano, ya no nos caemos como antes…pero porque dejamos de correr. Ya no nos interesa explorar el mundo porque dejamos de explorarnos a nosotros mismos…
Jamás tendrás un gran amor,
Pero estarás tranquilo
Te sentirás seguro
Y dormirás sin sueños
El mundo pasara sin vós
No sentirá tu ausencia
Le faltara tu amor y tu alma clara
Tendrás miedo a volar
No te crecerán alas…
Y finalmente nos anestesiamos…toda una parte…volvemos porque es seguro…después de volar regresamos a Tierra donde nos sentimos seguros…Pero no nos damos cuenta que si fuera tan seguro, tan seguro ( amistades, familia, lugares, etc.)…no tendríamos miedo de dejarlo, porque sabremos que siempre estará ahí… Es decir, tus amigos, familia, lugares, siempre estarán ahí, no porque ellos forman parte de ti, si no porque tu formas parte de ellos…
En lo personal la seguridad te la da muchas cosas: confianza, afecto, conocimiento de tu mundo y del mundo de las personas…la seguridad es un sentimiento, una actitud…que se siente, se aprende y se transmite…