Hoy fue mi entrega de papeles, me levante muy temprano y me arreglé, un vestido corto, negro con cuello alto y un escote ligero, sobrio y dinámico, como me gusta.
Tuve que ir a la universidad a imprimir unos diplomas, antes de dirigirme al Complejo, bajo del taxi, paso a imprimir un archivo, cuando estoy a punto de cruzar la calle para tomar de vuelta otro taxi, una Hummer negra y brillante se interpone en mi camino, del asiento delantero baja un tipo vestido de negro con facha de soldado americano mal entrenado, un audifono en el oido derecho y por el bulto a un lado del saco, un pistola bastante grande. Me impacta un poco, siento que la gente adinerada se adueña cada vez más de la ciudad, tras él se abre la puerta trasera, baja un hombre alto, moreno con unos lentes sin montura superior, un pantalón con pinzas negro, corbata del mismo color, camisa blanca y un blazer, con el cuello gris que por alguna extraña razón no hace juego con el anillo enorme que corona su dedo anular izquierdo.
- Ya decía que eras tu, preciosa -. Habla dirigiendose a mí, con la misma soltura con la que se saluda a un amigo fraterno que hace años no se ve.
Cuando se descubre los ojos, mi memoria echa andar, recuerdo un arma apuntandome en los baños semioscuros de un antro.
-Hola.- Alcanzo a decir, al comprender que es el mismo tipo que quiso acostarse conmigo hace algunos meses, que me trato de conquistar, luego amenenazar y por último comprar a mis acompañantes.
- Por qué tan guapa? Bueno siempre has sido guapa pero hoy parece ser una ocasión especial.- Acostumbrado a poder hacer lo que a él se le antoja, deja a medio camino la camioneta y me toma del brazo instandome a entrar en la universidad.
- Es mi entrega de papeles, ya me gradué.- Cuando lo conocí estaba deseosa de acabar con el dolor que me llenaba todo el cuerpo, que dolía hasta cuando se movian los músculos, pero ahora, no queriendo morir, tampoco le tengo miedo y le sigo el juego.
-Pues felicidades Reinita.- Me dice dandome un cálido abrazo.
- Y tu que haces aquí? No me digas que te decidiste a estudiar leyes.- Rie con ganas
-No, para nada preciosa, vengo por una "amiguita" que quedó de ir a dar una vuelta conmigo.
-Que bien!.-Finjo alegría, cuando le durará el gusto por su amiga, me pregunto.- Bueno se me ha hecho un poco tarde.- Digo mirando el reloj - Tengo que irme.
Hago el ademan de marcharme, pero me cierra el paso con el cuerpo, no intenta detenerme.
-Yo soy de la idea de nunca dejar plantado a un amigo, y a una amiga mucho menos, pero hoy es una ocasión especial, así que permiteme acompañarte.
Pienso en mis amigas, en mi familia y sobre todo en la presencia de un tipo que me haría ver como la Reina del Sur poblana si me bajo de esa camioneta del brazo de él.
-Mira, no es correcto que dejes a tu amiga.-Trato de sonar lo más convincente .- Y tampoco que un mujer que apenas conoce a un hombre se suba a su auto, por otra parte si dejas a la chica, me haces pensar que podrías hacerme lo mismo, te agradesco la preocupación pero no es necesario.
- Como eres re'difícil chamaca, uno sólo quiere concentirte y no te dejas, ta'bien pues, me gustas por eso y por tras cosas. Escanea cada milimetro desde las zapatillas, deteniendose primero en las caderas y luego en mis pechos y por ultimo acabando en mis ojos.- Deja al menos que te lleve mi chofer.
-Como sé que no vas a secuestrarme?.-Rio por lo bajo teniendo en cuenta que podría hacerlo.
- Me gustas como para madre de mis hijos. Pero ahorita no quiero tenerlos.-Compartimos una risa.- Me gustas, y no sólo eso al verte me dan ganas de contarte un montón de cosas, me das confianza, me das seguridad. Haste un favor y tambien a mí, tardate mucho en casarte, disfruta la vida y deja que yo disfrute la mía, así un día de estos nos volvemos a encontrar. Con esa cara, ese cuerpo, con la juventud que tienes y ese cerebro no vayas a terminar en la cama de cualquier pendejo.- Me mira directo a lo ojos, tratando de reafirmar con eso que sus palabras son verdaderas.- FElicidades, por lo de tu carrera.- Me abraza
-Gracias.- Le digo rodeandolo un poco porque he visto acercase un taxi y ya es tarde.- Tengo que irme. Esta vez no dice nada, se hace un lado. Y el taxi se orilla, cuando me subo y le indico a donde voy, se mete por la ventanilla del chofer.
-Tratemela bien!.-No es un favor, es una orden, se deduce por el tono de su voz. Saca de su saco un billete de quinientos pesos, se lo tiende al chofer - El cambio se lo da a ella.
-Te agradesco pero no puedo aceptarlo .- Contesto.Se comienza a reir. Y dirgiendose al chofer entre una carcajada y otra.
- Pues es su día de suérte, se encontró con una muchachita decente, quedeselo mi amigo. Es todo suyo.- Se va antes de que el chofer o yo reaccionemos...